domingo, 22 de abril de 2012
Ni las peores
Es la repetición, es la sobre-comunicación...
Que pasaba cuando un mensaje costaba, cuando no había posibilidades de chatear indefinidamente con varias personas en el día..
Se pensaba mas.. se filtraba mucho mas y no nos atrevíamos a un solo ¨jajajaja¨ sin mucho sentido.. contabas letra por letra las 160, no te quedabas en medios.
Ahora el bajo costo baja nuestra atención, baja la calidad del mensaje... baja todo.. contar las palabras de nuevo seria portarse idiota, ahora no solo hay que mantener un tema si no un ritmo completo de conversación, charlas de 14 horas, charlas sin sorpresas
A mi forma de pensar una sorpresa es la mitad del camino para admirar a alguien, pero si nos disuelven su día casa dos mensajes, que nos queda para el final del día?, ya ni las ganas de verse sobreviven.. ya no quedan para el fin de semana ni siquiera las peores intenciones.
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