Avanti se llama la ciudad donde vive Manuel, tiene el nombre mas mediocre de la ciudad pero es el ser mas ágil, esto tampoco le sirve de mucho ya que no hay tanto que trepar, aunque tiene una habilidad mas la cual le sirve de vez en cuando. Este proyecto de persona tiene la piel realmente dura en las manos, así que no se corta ni se astilla, duro como la piedra y todo aun así es un triste mediocre, y lo sabe.
Cerca esta Roberto, digo cerca por que en serio, yo, el narrador estoy en todos los lugares, todo el tiempo, soy como Dios en esta historia, y aun así no se tanto como Manuel como sabe Roberto, y pensar que este mismo es cristiano y venera a su amigo mas que a Dios.
Manuel gana dinero arreglando casas, pero antes de seguir tengo que contar que en Avanti las casas son solo de madera, por dentro están cubiertas por carísimas planchas de metal y cerámica pero aun si fuera como un palacio por dentro afuera siguen siendo de madera. Entonces, Manuel las repara con sus manos, casi no necesita herramientas y como lo tiene a Roberto para ayudarlo gratis el no tiene que hacer muco esfuerzo mas que sobajear las paredes 8 horas diarias y luego a dormir o al menos intentarlo.
Estos dos seres viven uno a lado del otro. El día termina y se separan en medio de las casas, Manuel entra a la suya la cual brilla de los lustrada y Roberto hace lo mismo, la diferencia entre la casa de Roberto y la de su amigo es abismal, Manuel dice que no le gusta tocar las casas de sus amigos así que parece un cactus con todos esos tablones cogiendo una dirección distinta.
Manuel lleva el dinero a casa, ahí lo espera su madre, ella salio de mi cabeza y es fruto de una tarde de vagancia mas una ciudad que pensé seria increíble, pero como algunas mujeres cuando llego a los 40 millones de habitantes se volvió insoportable y con ganas de matarla, pues la volvía una mama, ser indestructible y al mismo tiempo detestable para Manuel, quien la odia y ama con la misma pasión.
Entrego sus dolores que había ganado, lógicamente en Avanti no se usan tonterías tales como el sucre o el dólar, aquí son mas directos y te entregan dolores. Manuel se los entrego y como todas las noches escucho ese quejido que lanza su mama al guardarlos en su pecho, aun así nunca serán parecidos a los dolores que recibió cuando Manuel nació, esos dolores conocidos en Avanti como los dolores de parto.
En la casa de a lado se retorcía Roberto, al abrir la puerta su casa se atravesó la mano con una inmensa astilla que había rodeado la chapa, así que su noche seria de cuidarse la mano, echarse lodo para desinfectar y maldecirla hasta mas no poder, así convencería a su mano de que era mas que ella y podrían descansar en paz, el resto de Roberto aterrorizado por el trato que se llevo la mano derecha no pudo dormir de los nervios, así que solo la cabeza de Roberto durmió esa noche.
A la mañana siguiente un pie de Roberto se había virado hacia atrás en represalia a lo sucedido con la mano derecha, esto causo que al levantarse de la cama Roberto se tropezara y saliera disparado hacia una pared, nuevamente se hallaba herido por inmensas espigas de madera. Es normal se dijo a si mismo, esto pasa de vez en cuando. Recorrió el cuarto en busca de lo que había quedado de lodo curador y se lo vacío en las heridas, segundos después su alarido había levantado a todo el barrio, incluso a su buen vecino Manuel.
La madre de Manuel había dormido presa de los dolores toda la noche, amaneció como siempre, de mal genio y sin ganas de cocinar, así que Manuel salio sin nada en el estomago a trabajar. Paso por su vecino, como toco varias veces y nadie respondía decidió entrar, la puerta tenia sangre y estaba semi abierta, no se preocupo; que su amigo se hiriera por su negligencia no estaba fuera de lo común. Entro hasta el cuarto de Roberto y lo vio llorando, untándose lo poco que le quedaba de su lodo, respiraba profundo antes de volverse a poner el lodo, al parecer era un terrible mal pero necesario.
Se arrastro hasta la puerta, no se pego a ningún lado ya que podrían herirlo nuevamente. Como siempre salio de su casa tratando de seguirle el ritmo a su compañero, esta ves ninguno estaba de buen humor.
Unas horas mas tarde encontraron en la calle un par de clientes que ya los esperaban, les pidieron pasar al interior de una casa donde un escusado de madera se había astillado y por esto una de las señoras de casa casi se encontró violada por su propio escusado, el menor de la familia que era gay ya le había encontrado buen uso y le había dado forma a la astilla, de cualquier manera era un peligro para todos y había que pulirla, manos a la obra con cierto asco, en dos horas ya habían terminado el trabajo, partieron a la siguiente casa.
No había nada que hacer en la siguiente, Manuel le paso una mano sobre algunos muebles para que todo estuviera bien, había que ser cauteloso con esto de una ciudad de madera, habían miles de heridos al día por gigantes astillas que caían de edificios altos, por lo general nadie moría pero era terrible ver las manchas de sangre una sobre otra en las calles, alguien tenia que pulirlas pero Manuel no se alcanzaba solo.
Pasaron los días y Roberto se había logrado recuperar, caminaba con la ligereza de siempre y no se quejaba por levantar cosas pesadas como cuando estaba herido. Los dos sabían que eran indispensables para la ciudad, ya que el padre de Manuel tenia el mismo don de manos indestructibles pero fue atropellado por un camión maderero y dejo su trabajo y manos a Roberto.
Las manos y pies en esta ciudad se van con el mejor postor, si tu le ofreces zapatos caros y comodos a los pies de la mujer que te gusta ella no tendrá mas remedio que seguirlos, es así que el romanticismo en esta ciudad es excéntrico y bueno también muchísimas cosas pasan gracias a este problema, hay gente que a muerto ahorcada por sus propias manos, no las mantenían limpias y las metían en lugares que ellas no querían, es el típico caso de los conserjes, aparecen ahorcados o se ve cuando sus pies los llevan a un barranco sin que puedan hacer nada, desesperante pero en cierta forma divertido.
Mantenerse cuerdo en una sociedad así es muy complicado, solo si tienes mucho dinero y trabajo seguro como Manuel podrías estar tranquilo. Era muy difícil encontrar algo bueno para si mismo, por eso, Roberto, llegado el momento tuvo una muy difícil decisión, se liberaría de su buen pésimo amigo, es verdad, le daba trabajo, pero no podría ser posible que después de tantos años de servicio nunca le hubiese importado al menos arreglarle una vez la casa, esto lo martirizaba y no podía continuar así.
De pronto la vida de estos amigos tiene un giro inesperado, Roberto no va a trabajar durante algunos días, el hambre lo esta matando, pero si no es el hambre, es la envidia, así que idea un plan perfecto para acabar con su amigo, llena la casa de inmensas espigas de madera, una tras otra. Desde la puerta hasta cualquier silla del comedor es una trampa mortal.
A pasado una semana, Roberto esta seguro de su plan, Manuel lo a extrañado mucho, no como amigo si no como herramienta de trabajo, este no tiene idea de que hacer, así que lo va a buscar a la casa. En ese instante Roberto salía de la misma,
-Roberto: haaaaay que gusto verte Manuel, siento haber faltado tanto pero me ha vendido un lodo pasado que me a mal logrado una diarrea oral, no tienes idea de lo terrible que es..
-Manuel: Tranquilo amigo, no pasa nada, ven a mi casa y comete algo, ahí tengo un poco de lodo.
-Roberto: no puedo ir, no quiero vomitar en tu casa, tu madre moriría del susto, por favor ven y acepta lo que cocine y si no es mucha molestia trae aquel lodo.
Manuel obedece y entra a su casa, mientras el busca el lodo Roberto riega lo que le había sobrado sobre el piso a lado de la mesa, puso todo en su sitio menos los cubiertos y se sentó a esperar.
Manuel entro y sonrío al ver esa casa tan destrozada, Te prometo que hare algo al respecto le dijo, ya es hora de arreglarla… Roberto sintió algo de emoción por su amigo, pero la trampa estaba tendida y no había marcha atrás.
Se sentaron a comer pero no había tenedores, Roberto se levanto con un ademán de intenso dolor, Manuel como buen amigo lo sentó y le dijo que no se preocupara, el iba por lo que faltaba; en ese momento, al dar el segundo paso hacia la alacena, Manuel resbala con aquel lodo y cae inevitablemente contra las astillas. Su cuerpo comienza a separarse y su cabeza simplemente se hecha hacia atrás. Inmediatamente Roberto se hecha sobre las ex manos de su amigo y las cambia con la suya, su vida cambiaba y mientras nadie hiciera preguntas, el estaría a salvo.
Construyo una casa inmensa en el mejor de los barrios, mientras la suya y la de su amigo se hundían en astillas del tamaño de postes. Después de un tiempo se dio cuenta de dentro de la otra casa había quedado la madre de Roberto, ya era tarde, el vestido que llevaba puesto la ultima ves que la vio estaba como bandera flameando en una de las astillas, su vida y la su hijo habían tenido el mismo camino.
Avanti avanzo, sin astillas, con mejores seres y menos habitantes
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