Los celos son un sentimiento no natural de baja autoestima, que nos hace creer que somos malos y que nos hace ver cosas malas donde no las hay, como por ejemplo que nuestra pareja prefiere a otro.
Nacen cuando alguien nos riñe continuamente, siendo niños, por no hacer las cosas bien o por hacerlas mal, ya que esas riñas nos hacen creer que somos malos de verdad, pues de niños suponemos que a nadie le riñen porque es bueno, sino porque es malo. Es como si cada riña nos bajase un punto nuestra autoestima.
Cuando pasamos la etapa infantil (donde construimos nuestra forma de ser), sentiremos que no valemos o que los demás son mejores que nosotros, y para justificar ese sentimiento de baja autoestima (pues no sabemos de dónde nos viene), creeremos que somos malos, feos, torpes o inútiles... Eso nos hará desconfiados e inseguros, ya que no creeremos en el cariño de los demás y nos costará mucho hacer cualquier cosa.
Los síntomas más comunes son la desconfianza, la inseguridad, la obsesión, los enfados y los complejos.
Los celos se manifiestan por crisis, es decir, unos días estaremos bien, queriéndonos, tranquilos y pensando siempre en lo bueno, y otros días estaremos mal, con la autoestima baja, enfadados y recordando sólo lo malo. Son las crisis las que confunden al celoso, pues cree que cuando siente celos es porque tiene motivos reales, y no se da cuenta de que, sin crisis, no siente celos ante la misma situación.
Como hay muchas formas de reñir a un niño, hay muchos grados de celos. Es decir, unos serán menos celosos que otros porque contra unos las riñas eran simples enfados y no llegaban a más, pero contra otros, las riñas eran acompañadas de insultos, desprecios y castigos físicos, por lo que, seguramente, los muy celosos serán maltratadores.
Debemos saber que un simple enfado contra alguien ya es maltratarlo, pero, así y todo, hay quien dice que todo el que fue castigado en su niñez no maltrata, y puede ser cierto, pero también puede ser cierto que todo el que maltrata sí fue castigado cuando niño, por su padre, madre o algún otro familiar. Basta hacer una simple encuesta.
Nosotros la hemos hecho, y hemos llegado a la siguiente conclusión:
CAUSA DE LOS MALOS TRATOS
(igual en todos los maltratadores, unos más fuerte que otros)
El maltratador fue castigado de niño, física o psíquicamente, por todas las cosas que hacía mal o no hacía bien -según el criterio de quien le castigaba-, como romper un vaso, no comerse toda la comida o llegar tarde a casa (hay muchos más ejemplos).
Ese castigo continuado en toda la niñez instaló en su mente el trauma de los celos, sentimiento de baja autoestima que le hace creer que no es bueno, que no vale, pues él supone que si le castigan es porque es malo (a nadie lo castigan por ser bueno).
Además, le instaló la rabia en el cuerpo porque, en su corazón, él no era culpable para merecer ese castigo, y como nunca pudo, siendo niño, desahogar esa rabia, esta fue aumentando y acumulándose día a día, año tras año.
Y también, le instaló la idea de que todo lo malo se castiga.
Siendo adulto, los celos, ese sentimiento de baja autoestima, le hacen ver cosas malas donde no las hay, y le hacen creer, por ejemplo, que su mujer está mirando a ese otro hombre porque le gusta más que él, aunque sólo lo esté mirando a través del televisor.
Para su cabeza celosa (que cree que el otro es mejor que él), ella está haciendo mal por mirar a ese tío, porque le hace pensar que lo prefiere a él, cosa que le hace daño.
Por eso, como él cree y siente que ella es mala por mirarlo (y, según su educación, todo lo malo debe ser castigado), se enfada y la castiga, con la misma rabia con que le castigaron a él cuando hacía algo mal (la forma de castigar depende de cómo le castigaron de niño, y puede ir desde una mala mirada hasta un tortazo, pasando por insultos y desprecios).
¿Por qué el maltratador es tan agresivo? Porque cuando maltrata está desahogando la rabia que tiene acumulada desde niño.
Es decir, ¿qué siente una persona maltratada por su maltratador? Rabia, odio, etc. Pues lo mismo sentía el maltratador cuando era castigado en su niñez.
Y eso vuelve a sentir cada ciertos días mientras duerme, puesto que, en el sueño -y por alguna razón que aún desconocemos-, la mente le vuelve a traer aquellos malos recuerdos infantiles, o sueña con situaciones donde vuelve a sentir lo mismo que cuando era castigado siendo niño.
Por eso, nada más despertar, y durante todo ese día, el maltratador sentirá odio contra alguien, pero como no sabe contra quién, pues no relaciona lo soñado con su estado de ánimo, la cogerá con lo primero que le aparezca delante, generalmente su pareja, porque él siente que ella es la culpable de su rabia.
En realidad, el culpable, entre comillas, es la persona o personas que lo castigaron de niño, y que lo vuelven a castigar durante el sueño.
De ahí que, casi siempre, y después de castigar, el maltratador se arrepienta y pida perdón, porque en realidad no sabe por qué sintió ese ataque de rabia. Y nunca lo sabrá.
Resumiendo, creemos que la solución de los malos tratos está en curar los celos (sentimiento que hace ver cosas malas donde no las hay), ya que, sin celos, el maltratador no vería cosas malas, y al no ver cosas malas, no tendría nada que castigar.
Pero curar los celos desde el punto de vista científico, pues se trata de un trauma instalado en la mente a través de años de aprendizaje en la niñez, años durante los cuales el maltratador fue traumatizado a base de castigo tras castigo.
Asociación Lucha Contra los Celos
Web: http://communities.msn.es/7p02iel3
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